Lejos de ser vinos malos a pesar de su nombre, los vinos rancios son vinos licorosos característicos de España, de aroma penetrante y alta gradación en alcohol, que es el agente que precisamente favorece que se enrancien y no se avinagren. ¿Quieres saber cómo?

¿Cómo se elaboran los vinos rancios?

Uvas con alto contenido en azúcar de variedades diversas, como macabeo, monastrell, pedro ximenez, palomino o garnachas (blancas o tintas) son la base de los vinos rancios.

Luego, para su elaboración, los sistemas más tradicionales van de la crianza en un sólo tonel que no se llena del todo, o el sistema de soleras criaderas típico de los vinos generosos (ver aquí). Pero también existe un sistema con apenas unos 60 años, que se basa en almacenar los vinos en unas garrafas de vidrio denominadas damajuanas. Estas quedan al aire libre, de modo que el contacto con este acelera la evolución oxidativa del vino (ver aquí), unido al contraste que implica el calor y la luz del sol, y el frío y la oscuridad de la noche. Luego, para matizar sus sabores, se acaba la crianza en un tonel.

Todo ello se hace con vinos degradaciones de alcohol superiores a los 17º, que se pueden alcanzar de forma natural o añadiendo alcohol, puesto que esto más los azúcares es lo que permite que el vino no se deteriores (ver aquí qué es un vino oxidado), sino que ganen en complejidad. Y el resultado son vinos que pueden contener aromas a frutos secos, madera vieja, mantequilla rancia, vainilla, pastelería e incluso acetonas.

Vinos rancios en España

En España podemos encontrar vinos rancios de gran calidad aunque no reconocidos en las denominaciones de origen, como sucede con la pajarilla de Cariñena, a base de macabeo.

Pero también existen rancios reconocidos como las Garnatxas, de tradición catalana en Tarragona y el Priorat. En la elaboración de rancios en Cataluña funciona el sistema de damajuanas (al igual que con el vino rancio Dorado de Rueda, a base de verdejo), pero también la crianza en un solo tonel. Y esta es la que se suele dar también en el levante, con vinos rancios tan representativos como el Fondillón de Alicante (a base de monastrell).

El sistema soleras criaderas es típico en Andalucía, y con palomino se elaboran rancios en denominaciones de origen como Montilla Moriles, pero también con esta variedad se elaboran los reconocidos olorosos de la DO Jerez (los amontillados no estarían dentro de los rancios). Y con pedro ximénez se elaboran los vinos rancios de la DO Málaga.

Escrito por:uranda

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