Una tabla de embutidos ibéricos con unos cortes de chorizo, salchichón, lomo…, ya es un manjar por sí mismo. Pero si lo acompañamos del vino adecuado, el deleite para el paladar está asegurado. Para maridar vinos con embutidos, la clave está en el componente graso de los mismos.

Claves generales para maridar vinos con embutidos

Los embutidos son un producto derivado de la carne al cual se le suelen añadir grasa de cerdo y despojos comestibles, además de condimentos y especias. El conjunto se introduce en tripas, es decir, se embuten en las mismas, de ahí el nombre genérico de embutido. Y como colofón, pueden pasar por procesos de curación que conjuntan y profundizan sabores. Y es que el embutido ha sido una forma tradicional de aprovechamiento máximo del animal y, a la vez, una forma de conservación en épocas en que no existían congeladores.

A partir de ahí, la untuosidad que aporta el componente graso de los embutidos nos lleva a la necesidad de limpiar el paladar. Por eso, en líneas generales, vinos con un grado de acidez alta (ver aquí qué es la acidez de los vinos) son perfectos para maridar con embutidos variados. Como ejemplo tenemos finos y amontillados de Jerez y manzanillas de Sanlúcar de Barrrameda, pero también vinos blancos a base de sauvignon blanc e incluso riesling.

Cuando los embutidos no pasan por un proceso de curación y se cuecen, estamos ante fiambres, que suelen ser de sabor más ligero, por lo que, además de blancos estructurados, los podemos maridar con vinos rosados.

Vinos tintos para maridar con embutidos

Si buscamos afinar más, podemos elegir vinos tintos en función de los embutidos que vayamos a degustar. Así, por ejemplo, el salchichón es graso, pero suele venir condimentado con sal y pimienta, por lo que vinos tintos jóvenes y afrutados resultan ideales, sobre todo a base de garnacha. Con el fuet, incluso podemos probar a degustar vinos rosados.

En cambio, el chorizo tiene un sabor más intenso, ya que se condimenta con pimentón. Por lo tanto, para maridar chorizo necesitaremos vinos tintos con más cuerpo para equilibrar sabores, y el chorizo marida perfectamente con vinos a base de syrah.

El lomo, en cambio, es uno de los embutidos más magros, y nos permite maridarlo con vinos tintos jóvenes y crianzas, sobre todo a base de tempranillo e incluso de merlot.

Escrito por:uranda

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