Del púrpura al color ladrillo en los tintos, del amarillo pálido al ámbar e los blancos y del rosa al color salmón en los rosados. Cada tipo de vino se mueve entre una gama de colores que nos indica la edad. ¿Cómo observarla?

¿Qué hay que hacer para observar el color de un vino?

Para observar el color de un vino hay que tomar la copa por la su parte inferior (el mástil o el pie) e inclinarla, pero es esencial hacerlo sobre un fondo blanco (mantel, plato, papel, tú eliges).

Al inclinar la copa, detectaremos la formación de una herradura de color, pero la mayor intensidad de color del vino se concentra en la zona central (llamada menisco) y se difunde a media que se acerca a los ribetes (parte superior y/o inferior del caldo en la copa inclinada). Si la degradación de color no se produce puede ser que el vino esté en mal estado, ya sea por problemas de conservación o porque esté pasado (ver aquí por qué un vino se pone malo).

Vino joven o añejo según el color

El color del centro de la copa inclinada y el de los ribetes nos hablan de la edad del vino.

En los vinos blancos, el color central de los jóvenes es amarillo pálido, y la gama camina hacia el amarillo dorado a medida que es más viejo, llegando al ámbar en los más añejos (ver aquí los cinco colores básicos de los vinos blancos). También es importante observar los ribetes. En el caso de los vinos blancos, es más fácil ver el matiz del ribete en la parte inferior de la copa inclinada. Los jóvenes presentan ribetes verdosos, y en los más evolucionados los ribetes van hacia el dorado (ver aquí vocabulario de la cata de vinos).

En los vinos tintos, el color central de los jóvenes es violáceo o púrpura, pasando por el granate para evolucionar hacia tonos ladrillo o teja con la edad, que pueden llegar a marrones caoba (ver aquí los cinco colores básicos de los vinos tintos). Los ribetes de los tintos se pueden observar con mayor facilidad en la parte superior de la copa inclinada, con colores morados en los jóvenes que se tornan anaranjados en los de mayor edad (ver aquí vocabulario de la cata de vinos).

En los vinos rosados, la evolución del color central va del rosa en los más jóvenes a los tonos salmón en los más evolucionados. Y estos tonos resultan asimilables a los ribetes (ver aquí vocabulario de la cata de vinos).

A todo esto cabe añadir la brillantez. Un vino joven suele tener más brillo, mientras que un vino viejo suele tener un color más apagado.

Para saber más sobre los colores del vino


Otros aspectos de la fase visual de la cata


Escrito por:uranda

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