¿Conoces la expresión “No le pidas peras al olmo”? Pues aunque no lo creas, su origen procede de la asociación de vides al olmo, árbol que se empleaba como tutor de la vid en tiempos de la antigua Roma. De hecho, el viñedo es uno de los cultivos más antiguos, junto al trigo, y nació al este del Mar Negro, empleando un árbol al que enredar la parra. ¿Cómo y por qué?

La vitis vinifera

Dentro del género vitis, al que corresponden las vides, existen unas sesenta especies, de las cuales sólo una especie se emplea para vinificar: la vitis vinifera. Dentro de esta especie existen multitud de variedades de uvas, que son las que a menudo se especifican en las contraetiquetas del vino: tempranillo, garnacha, syrah, etc.

La imagen mental que tenemos de la vid es de un arbusto leñosos de 1 metro de alto a lo sumo, pero la vitis vinifera es una planta arbustiva y trepadora que puede llegar a los 30m de alto. La intervención humana la ha venido reconduciendo durante milenios, por un lado, para simplificar su cultivo y por el otro, para fomentar que sus uvas sean más grandes y dulces.

En el 2.500 a.C., los egipcios ya elaboraban vino, pero fue mucho después, de la mano de griegos y romanos, cuando se extendió el consumo de vino y, por lo tanto, el cultivo de viñedos. Los romanos parece que empleaban olmos para cultivar esta planta trepadora, e incluso en la Edad Media, cuando la elaboración de vino se mantuvo, en gran medida gracias a los monjes y las necesidades de la iglesia (en las zonas musulmanas habían arrancado las cepas), la asociación de la vid al olmo también parece estar demostrada. 

Parrales y conducción libre

Al ser trepadora, la vid puede cultivarse en parrales, un sistema de conducción de la planta sobre alambres que permite airear su cultivo y fomentar que la planta acceda uniformemente a la luz solar y, en consecuencia, se aumente la calidad de la uva. Hoy en día, uno de los sistemas más empleados en viticultura es el de espaldera, que se basa en un poste para conducir las viñas emparradas.

Pero a la vez, y aun siendo trepadora, la vid también se puede cultivar sin emparrar, es decir, en forma de conducción libre, y el control de la cepa se hace a través de la poda.

Escrito por:uranda

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