La bodega es el edificio cuyo objetivo es la elaboración, crianza y almacenamiento de vinos para su posterior distribución. Las diversas áreas de la bodega están directamente relacionadas con los procesos de elaboración de vinos tintos, blancos, rosados o cavas. Pero en general, ¿qué se necesita?

Primeros pasos en la bodega

Actualmente, la mayoría de bodegas se construyen de tal forma que la uva entra en la bodega por la parte más alta, y en sus sucesivas partes de elaboración, el producto va descendiendo hasta llegar a la fase de crianza en barrica, situada en la parte más baja de la bodega.

Así pues, el primer espacio de una bodega sería el de recepción, tanto de la materia prima, es decir, de la uva procedente del viñedo, como de las materias secundarias (sulfurosos, clarificantes, etc), para las cuales se requiere de almacén y cámara frigorífica.

A partir de ahí, la uva pasa a las primeras fases de elaboración del vino: estrujado, en algunos casos el despillado. Todo ello requiere de los elementos de canalización del mosto para llevarlo a los depósitos de maceración en el caso de los vinos tintos. En el caso de los blancos, tras el opcional despillado, la uva pasa por la sección de escurrido para luego pasar a la fase de prensado (ver aquí elaboración de vino blanco). En el vino tinto, el prensado se produce tras pasar el caldo por el depósito de maceración, pasando por la fase de sangrado que separa hollejos de líquido, y luego prensando el hollejo (ver aquí elaboración del vino tinto).

Después, los mostos pasan a la zona de desfangado, donde se hacen correcciones (acidez, color, etc) y se enfría el mosto a la temperatura adecuada para la fermentación. Y de ahí, los mostos pasan a los depósitos de fermentación (en el caso del cava, la fermentación se produce en botella: ver aquí proceso de elaboración de vinos espumosos).

Depósitos de fermentación

La fermentación de los tintos puede coincidir total o parcialmente con la maceración para, tras el sangrado y prensado, pasar a la fermentación maloláctica en sus correspondientes depósitos, mientras que los blancos pasan a una fermentación en virgen. Durante el tiempo que los caldos están en los depósitos de fermentación, siempre a temperaturas controladas, se someten a diversos controles (cuerpo, aromas, acidez, etc.).

Luego se establece un calendario de trasiegos (mediante paneles y sistemas de conducción automática) y se depura el vino para ir eliminando las lías (sedimentos finos que se generan durante la fermentación) mediante el sistema de filtros correspondiente.

Después, los vinos se someten a un tratamiento fisioquímico para evitar que se produzcan quiebras químicas o alteraciones microbianas. Se comprueban los filtros, la aparición de enturbiamientos, grasas… y se corrigen.

Por último, los vinos jóvenes pasan a embotellarse, mientras que el resto pasa por el proceso de crianza correspondiente decidido por el enólogo o la enóloga a través de la barrica. Las características de las mismas, así como las condiciones de ventilación, temperatura, humedad, etc. del lugar incidirán en el vino resultante, por lo cual se ejerce un control de las mismas.

El laboratorio para la elaboración de vinos

Las grandes bodegas disponen de laboratorios para controlar todo el proceso de elaboración del vino, así como la calidad final del caldo resultante.

A partir de ahí, las grandes bodegas también tiene el espacio destinado a embotellado y etiquetado de los vinos listos ya para su consumo.

Escrito por:uranda

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s