Pedir el vino en un restaurante puede ser todo un reto. Si hay un sumiller, lo mejor es dejarse guiar por su experiencia, ya que nadie mejor que él conoce la bodega del restaurante para adaptarla a nuestros gustos y posibilidades. Pero cuando no es así, ¿qué debemos tener en cuenta al pedir el vino en un restaurante?

A la hora de pedir: ¿un vino o varios vinos?

Si se va a pedir un solo vino, es recomendable que maride sobre todo con los platos principales de la comida más que con los entrantes. Al maridar, no sólo se trata de blancos para pescado y tintos para carnes, sino que existen más posibilidades, como puedes ver en estos consejos de maridaje de vinos.

También se puede optar por pedir varios vinos en una misma comida o cena. En estos casos, lo recomendable es empezar por vinos más sencillos, sean blancos secos, rosados o tintos jóvenes, para luego pasar a crianzas. Y recordar siempre pedir que nos cambien las copas de un vino al otro.

Se pida uno o varios vinos, es conveniente saber que los vinos blancos, rosados y tintos jóvenes deben ser de la añada en curso, y en primavera se deberían servir vinos del año anterior. Si no es así, lo mejor es rechazar la botella, no porque el vino esté malo, sino porque puede ser que no se halle en su momento más óptimo para disfrutarlo (ver aquí cuánto tiempo guardar un vino).

Y todo ello teniendo en cuenta que de una botella de vino salen entre cinco y seis copas. Por lo tanto, si hay menos comensales, lo mejor es no pedir otra botella hasta ver si es necesario.

Durante el servicio del vino en el restaurante

Cuando van a servir el vino, habitualmente nos muestran primero la botella. Esto es para que podamos comprobar que efectivamente es el vino que habíamos pedido, puesto que a veces se pueden confundir vinos de la misma bodega, o vinos de la misma marca pero diferente añada.

Una vez se ha comprobado que el vino es efectivamente el que pedimos, la botella siempre se debe abrir en la mesa, delante del cliente. Cuando lo hagan, debemos comprobar que el corcho está en buen estado. Si el camarero lo rompe, ya estaba roto de antes o el corcho está envinado, debemos pedir que nos cambien la botella para asegurarnos el estado óptimo del vino que bebemos.

Lo habitual es que el camarero sirva el vino a uno de los comensales para que lo pruebe antes que el resto y de su aprobación. En lugar de beber directamente, lo mejor es agitar un poco la copa y olerlo. Si huele a corcho, a fósforo recién encendido, etc. es porque no está en buen estado (ver aquí cuatro razones por las que un vino se pone malo) y se debe rechazar la botella.

Una vez se prueba el vino, la temperatura debe ser la adecuada. Si nos gusta algo más frío, no hay que dudar a la hora de pedir hielo con una cubitera para enfriarlo, incluso si se trata de un tino (ver aquí temperaturas de servicio del vino).

Escrito por:uranda

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