El mundo de los vinos ofrece una maravillosa variedad de opciones que, a la hora de elegir, nos puede hacer dudar. ¿Qué debemos tener en cuenta para elegir el mejor vino en cada momento?

Pautas generales para elegir vinos

Tipo de vino y maridaje. Elegir un tipo de vino (tinto, blanco, rosado, espumoso y cava, generoso) es la primera opción a la que debemos enfrentarnos. Cuál nos apetece a menudo va asociado al momento o la comida que acompaña al vino. Y en ese sentido existen unas pautas generales de maridaje de vinos blancos, tintos y rosados (ver aquí), a la vez que no debemos olvidar que un cava, normalmente asociado a postres, también puede acompañar aperitivos y otras opciones gastronómicas (ver aquí maridaje de cavas).

Las variedades de uvas. A lo largo de nuestra experiencia podemos haber comprobado que, tanto en blancos como en tintos, hay variedades de uvas (tempranillo, garnacha, merlot, syrah, chardonnay, verdejo, albariño, etc.) que nos han gustado más, y es algo a tener en cuenta a la hora de elegir los vinos. Esta información aparece normalmente en las contraetiquetas de los vinos, y existen aplicaciones de vinos para móviles muy prácticas para guardar la información al respecto de los vinos que vamos probando e incluso buscar las de aquellos que queremos probar.

Las denominaciones de origen. Las variedades de uva muchas veces van asociadas ciertas zonas y denominaciones de origen, que aportan unas garantías de calidad, (por ejemplo albariño a D.O Rías Baixas, verdejo a D.O. Rueda, tempranillo a DO Ribera del Duero o D.O.Ca Rioja…). Pero a su vez, si estamos de vacaciones, resulta el momento ideal para probar los vinos de la zona, que además maridarán con mayor facilidad con la gastronomía local.

Tipos de tintos y momentos para cada tinto

Podemos elegir tintos jóvenes o tintos envejecidos en barrica. Los jóvenes son vinos más frescos, ideales para tomar en primavera o verano, con aperitivos y comidas más ligeras.

En cambio, el vino envejecido (ya sea crianza, reserva o gran reserva), tiene más complejidad, y, a su vez, puede ser un vino moderno (de colores púrpura y aromas a frutas rojas y café), o puede ser un vino clásico (de colores más teja, aromas a mermeladas, etc.). En ambos casos, son vinos que pueden acompañarnos en comidas más contundentes, pero a su vez, el moderno puede rellenar esa copa de vino que pedimos en un bar, mientras que el clásico podemos mantenerlo en la sobremesa, tras esa contundente comida.

Características de otros vinos y momentos para tomarlos

En cuanto a vinos blancos, cavas y espumosos, se puede elegir también entre jóvenes o con crianza. En el primer caso, son más frescos y ligeros, por lo que resultan ideales para tomar una copa en una terraza veraniega, acompañar aperitivos, etc. Lo mismo que sucede con los vinos rosados, pensados para consumirse el año posterior a la cosecha.

En cambio, los blancos de crianza pierden parte de la frescura, y los cavas o espumosos reserva o gran reserva son más grasos en boca. En ambos casos, son más complejos, y por ello, pueden acompañar comidas.

Escrito por:uranda

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