Los vinos gran reserva son vinos carnosos, de aromas perdurables y gran riqueza sensorial gracias a la evolución que les ha dado el prolongado periodo de reposo, y que los diferencia de los vinos de crianza y los vinos de reserva. Aunque las denominaciones de origen regulan los tiempos exactos para que un vino sea “Gran Reserva” existen unos parámetros temporales mínimos para todos.

Fases para la elaboración de un vino Gran Reserva

La primera fase para crear un vino de Gran Reserva es la crianza en barrica de roble, ya sea americano o francés. Este periodo debe durar como mínimo 18 meses, durante los cuales se produce la oxidación del caldo, y adquiere los taninos, que en los vinos de gran reserva evolucionan hacia los toques carnosos.

La segunda fase es cuando el vino pasa a la botella, donde se reduce la presencia de oxígeno (fase de reducción), y su maduración es más lenta pero a su vez es la que afinará su estructura, aroma y sabor, con un bouquet complejo, de aromas perdurables a especias, regaliz, vainilla… En el caso de un vino de gran reserva, el tiempo mínimo de reposo en botella es de 42 meses.

En conjunto, pues, un “Gran Reserva” debe madurar durante un mínimo de 60 meses (cinco años), a lo largo de los cuales adquiere colores pardo-rojizos y una estructura carnosa y con cuerpo. Para disfrutar de todo el esplendor de un vino Gran Reserva, es esencial dejarlo respirar antes de consumirlo y adecuar el maridaje con la comida para que la experiencia sea completa.

Escrito por:uranda

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