La crianza es el periodo de tiempo al que se somete a ciertos vinos de uvas de calidad para que maduren y evolucionen, a partir de lo cual tenemos crianzas, reservas y gran reserva. Los reglamentos de las denominaciones de origen regulan los tiempos de crianza. Pero ¿qué vinos se pueden someter a crianza y cuáles son las fases de la crianza? ¿Qué aporta la crianza y cómo se clasifican los vinos en función de ella?

Vinos para crianza

El tipo de uva, la calidad de la misma en la añada (ver aquí), el coupage o mezcla (ver aquí), etc. son algunos de los elementos que determinan los vinos que pueden pasar por el proceso de crianza.

En el caso de vinos tintos, deben ser estructurados, para que la madera de la barrica no sobrepase su aroma (no lo maderice) en lugar de aportarle bouquet (ver aquí).

En los vinos blancos, el tipo de uva es determinante. Algunas como por ejemplo chardonnay o viura son buenas para crianza.

También se someten a crianza los Cavas y vinos espumosos de calidad, y a una particular crianza los vinos generosos de denominaciones de origen como Jerez, Montilla-Moriles o Manzanilla de San Lúcar de Barrameda.

Fases de la crianza

La primera fase de la crianza es en barrica de roble, ya sea americano o francés. Durante este periodo, se produce la oxidación de los vinos y adquieren taninos.

La segunda fase es cuando el vino pasa a la botella, donde se reduce la presencia de oxígeno (también se conoce a esta fase como de reducción), y su maduración, más lenta, afinará su estructura, aroma y sabor.

Debido a este proceso, a lo hora de degustar un vino que haya pasado por un proceso de crianza es importante procurar su oxigenación antes de beberlo (ver aquí cómo).

Clasificación de vinos según el tiempo de crianza

Vinos Jóvenes, también conocidos como cosecheros, son vinos del mismo año de cosecha, o a lo sumo del segundo año según la denominación de origen (D.O.): en La Rioja hay jóvenes de segundo año, por ejemplo. Tradicionalmente, son vinos que no pasan por la crianza en barrica, sino que van del depósito a la botella.

Hoy día hay D.O., como la de Ribera del Duero, que trabajan vinos considerados de semicrianza, que pasarían unos 3 meses en barrica antes de ir a la botella. Mantienen la frescura y la fruta del vino joven, pero son más redondos en boca que estos.

Los vinos denominados de Crianza son vinos que maduran durante dos años, de los cuales como mínimo 6 meses deben permanecer en barrica.

Los vinos Reserva deben madurar 3 años, de los cuales unos 18 meses mínimo han de permanecer en barrica, y 2 años de reposo en botella.

Los vinos Gran Reserva son los que necesitan mayor maduración (5 años), con unos 18 meses en barrica y unos 42 meses en botella antes de salir al mercado.

Escrito por:uranda

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